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Usando como referencia los ODS, las empresas pueden gestar una manual de operaciones que los encause hacia los criterios ambientales, sociales y de buen gobierno.

Publicado en el Suplemento Día 1 del Diario El Comercio el 5 de setiembre del 2022

Una de las preguntas que más se están realizando las empresas que buscan incluir criterios ambientales, sociales y de gobernanza en sus operaciones es cómo alinear estas a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU.

Para que las empresas puedan maximizar su contribución a los ODS deben comprenderlos, definir prioridades, establecer indicadores y objetivos específicos, e integrarlos al negocio principal, además de comunicar los avances que vayan teniendo en cada uno de ellos. Es un proceso gradual y no estático.

Se parte de un diagnóstico en el que se identifican, en la cadena de valor, los aspectos en los que se centran las expectativas de los grupos de interés, los cuales suelen estar relacionados a uno o más ODS.

Algunos de dichos aspectos son, en mayor o menor medida, transversales a todas las industrias, como la gestión del agua o el consumo de energía.

Las empresas deben priorizar los aspectos que sean relevantes para sus operaciones y para sus grupos de interés. Y deben comenzar por aquellos en los que tengan mayor capacidad de acción.

Las metas que la ONU ha establecido para cada ODS brindan mayor detalle de cómo alcanzarlos, así como una idea de los indicadores que las empresas pueden establecer. Los objetivos específicos que se definan para cada indicador dependen de la capacidad de la empresa.

Por ejemplo, si una meta del ODS 7 (Energía Asequible y no contaminante) es “para 2030, duplicar la tasa mundial de mejora de la eficiencia energética”, se podría establecer como indicador el incremento del consumo de energía renovable; y como objetivo específico, que el mismo sea de un porcentaje acorde a las posibilidades de la firma.

En caso la empresa no cuente con los recursos o las competencias necesarias, puede evaluar apoyarse en otros actores, como entidades financieras, ONG, start ups, la academia, certificadoras, entre otros.

Es clave establecer una cultura de datos y de medición permanente. De otro lado, algunas compañías requerirán conformar un área nueva que se encargue de la gestión de la sostenibilidad. Pero esto no es imprescindible. En empresas más pequeñas, se pueden asignar esas funciones a equipos o incluso a una persona.

Independientemente de su tamaño o de su industria, todas las empresas pueden contribuir a los ODS. Es crucial iniciar este camino cuanto antes: es lo correcto y cada vez será más importante para la continuidad de los negocios.

Vanda Nunes, gerenta de Knowledge de SGS para América Latina